La denominación naíf (del francés naïf
= ingenuo) se aplica a la corriente artística
caracterizada por la ingenuidad y espontaneidad, el
autodidactismo de los artistas, los colores
brillantes y antinaturalistas, y la perspectiva
acientífica captada por intuición. En muchos
aspectos, recuerda (o se inspira) en el arte
infantil, ajeno al aprendizaje académico.
El concepto naíf del francés
naïf o naïve alude no solo a cierta
ingenuidad que, aplicada en el arte, se formaliza en
una graciosa falta de conocimientos técnicos y
teóricos: suelen faltar un sistema de perspectivas o
una línea de fuga así como un ajustado criterio de
las proporciones o un elaborado trabajo cromático.
En tal sentido lo naïf se ha asociado, en
muchas ocasiones exageradamente, con el heterogéneo
conjunto mal llamado "arte primitivo" y con el "arte
infantil"; como quiera que sea, en francés el
concepto de lo naïf y de la naïveté no
solo se circunscribe a lo ingenuo y la ingenuidad
sino también a una grata sencillez que, en el arte,
se trasunta por un evitar rebuscamientos o
sofisticaciones. En este sentido lo naíf puede estar
dado por dos motivos distintos aunque no
excluyentes: en primer lugar una ignorancia
("ingenuidad") respecto a las técnicas y teorías
para realizar obras de arte y en segundo lugar por
una búsqueda (consciente o no) de formas de
expresión que evocan a la infancia y en tal caso la
sencillez aparente es un elaborado esfuerzo de
evocaciones, en el segundo de los casos para que el
naïf sea auténtico la intención prístina ha de ser
precísamente expresar formalmente lo que evoque a
una infancia supuestamente ingenua, este punto es
clave: un arte pseudonaíf revela un objetivo
materialista comercial dedicado a un público
target que puede ser potencial comprador. |